DIVORCIO: ¿Qué pasa si tengo un negocio/empresa? (sociedad, acciones y valuación)
Cuando hay una empresa o negocio en el medio, el divorcio deja de ser solo “familia” y pasa a ser también patrimonial y estratégico. Aparecen preguntas muy concretas:
- ¿Mi ex se puede quedar con parte de mi empresa?
- ¿Las acciones se dividen?
- ¿Qué pasa si la empresa es anterior al matrimonio?
- ¿Cómo se valúa un negocio?
- ¿Pueden pedirme información contable?
La realidad es que no hay un “mecanismo único”. Depende de cuándo se constituyó la empresa, cómo se financió, si creció durante el matrimonio, si uno trabajó en ella y cómo se documentaron aportes y utilidades. Además, hay una diferencia clave entre ser socio/accionista y tener un derecho económico derivado del régimen patrimonial.
Esta guía te da herramientas para entender el mapa, sin prometer resultados: cada caso requiere análisis documental y contable.
Lo esencial en 60 segundos
- En divorcios con empresa, lo importante es determinar si el interés societario (acciones/cuotas) es bien propio o ganancial.
- Aunque no se “transfieran” acciones, puede discutirse el valor económico generado durante el matrimonio.
- La valuación no es “a ojo”: se apoya en balances, flujo, activos, pasivos y realidad operativa.
- El error más caro es firmar un convenio sin inventario societario mínimo.
1) Lo primero: ¿qué tipo de empresa es y qué tenés?
No es lo mismo:
- SAS / SRL / SA (cuotas o acciones),
- un negocio unipersonal,
- o participación indirecta (sociedades vinculadas, fideicomisos, etc.).
Preguntas base:
- ¿sos socio? ¿cuánto porcentaje?
- ¿hay otros socios?
- ¿la empresa es formal o funciona “mixta” (formal + informal)?
- ¿hay bienes a nombre de la sociedad (inmuebles, vehículos, maquinaria)?
2) ¿La empresa se “divide”? (lo que suele pasar en la práctica)
En muchos casos, la discusión no es “te doy el 50% de mis acciones”, sino:
- si corresponde reconocer un valor por la participación o por el incremento patrimonial,
- cómo se compensa al otro cónyuge,
- y cómo se evita paralizar la empresa.
Con empresas con socios, además, hay un factor inevitable: nadie quiere un socio “forzado” dentro de una sociedad. Por eso se suelen buscar soluciones económicas (compensación) más que “meter al ex como socio”, según el caso.
3) Tres escenarios típicos (y qué se analiza)
Escenario A: La empresa existía antes del matrimonio
Suele plantearse como bien propio, pero ojo:
- si durante el matrimonio se reinvirtieron ganancias,
- se capitalizó,
- se compraron activos,
- o el otro cónyuge trabajó y aportó al crecimiento,
pueden abrirse discusiones sobre:
- incrementos patrimoniales,
- aportes,
- compensaciones,
- o mezcla de fondos.
No alcanza con “era mía de antes”: hay que mirar qué pasó durante el matrimonio.
Escenario B: La empresa se constituyó durante el matrimonio
Acá suele ser más probable que se discuta como ganancial (según estructura y prueba), o al menos su valor económico. Se analiza:
- origen del capital inicial,
- quién aportó dinero/tiempo,
- cómo se repartieron utilidades,
- qué se compró a nombre de la sociedad.
Escenario C: La empresa está a nombre de terceros “pero yo la manejo”
Escenario frecuente (por familia, socios, o estructura informal). Es el más delicado, porque se discute prueba:
- control real,
- beneficios,
- ingresos,
- y trazabilidad.
Si no se ordena con documentación, se vuelve una discusión compleja.
4) Acciones/cuotas vs. valor: por qué no es lo mismo
- Acciones/cuotas: titularidad societaria (quién figura como socio).
- Valor económico: qué vale esa participación y qué porción corresponde discutir según el régimen patrimonial.
En acuerdos de divorcio, muchas veces se busca:
- que la titularidad societaria quede estable,
- pero que haya un ajuste económico para el otro cónyuge si corresponde.
5) ¿Cómo se valúa una empresa?
No hay una valuación única universal. Se suelen mirar variables como:
- facturación y márgenes,
- flujo de fondos,
- activos y pasivos,
- bienes registrables a nombre de la sociedad,
- contratos vigentes, cartera de clientes,
- contingencias (deudas fiscales, laborales, juicios).
Ojo con esto: el valor “contable” (balance) no siempre refleja el valor real de mercado. Por eso el análisis suele combinar información contable y realidad operativa.
6) Qué documentación conviene reunir antes de negociar
- Estatuto/contrato social y últimas modificaciones.
- Constancia de CUIT y datos registrales.
- Balances / estados contables (si existen).
- Libros societarios relevantes (según el caso).
- Extractos bancarios/transferencias vinculadas al negocio.
- Detalle de activos (inmuebles, vehículos, maquinaria).
- Contratos importantes (alquileres, proveedores, clientes).
- Deudas y contingencias (AFIP, impuestos, juicios laborales/comerciales).
Si vas a firmar un convenio sin este mínimo, es muy fácil ceder de más o quedarse corto.
7) Errores típicos en divorcios con empresas
- Firmar “la empresa es mía” sin analizar fondos y crecimiento durante el matrimonio.
- Confundir ingresos personales con ingresos societarios.
- Ocultar información: suele empeorar el conflicto y el resultado.
- No considerar deudas/contingencias (que después aparecen).
- Meter al ex como “socio” sin pensar en gobernanza y funcionamiento.
- Acordar un monto sin criterios de valuación ni plazos claros.
Checklist para la reunión
- Tipo de sociedad y porcentaje.
- Fecha de constitución (antes/durante el matrimonio).
- Rol de cada cónyuge en el negocio (trabajo, administración, aportes).
- Ingresos que se retiraban (sueldos, dividendos, retiros).
- Balances o datos de facturación y costos.
- Activos/deudas principales.
- Objetivo: mantener control, vender, compensar, ordenar salida.
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