SEGUROS: ¿Qué hacer si el seguro rechaza el siniestro o te ofrece una indemnización muy baja?
Después de un accidente o un daño cubierto por póliza, la expectativa lógica es simple: “tengo seguro, me tienen que pagar”. Pero en la práctica, muchas personas se encuentran con dos respuestas frustrantes:
- rechazo del siniestro, o
- oferta de indemnización muy baja (que no alcanza para reparar, reponer o cubrir el daño).
En ese punto, lo que define el resultado no suele ser “gritar más”: es entender el motivo, ordenar prueba y encauzar el reclamo sin cometer errores típicos que después te dejan sin margen.
Lo esencial en 60 segundos (sin tecnicismos)
- Un rechazo o una oferta baja no siempre significa que “no se puede hacer nada”.
- Lo primero es identificar: qué dice la póliza, cuál fue el motivo del rechazo/oferta y qué prueba falta o está mal presentada.
- Evitá errores: aceptar ofertas sin reserva, perder plazos, entregar el vehículo/bien sin documentar, o discutir solo por teléfono.
- Una consulta profesional sirve para ordenar estrategia, documentación y comunicaciones formales, sin prometer resultados.
Conceptos clave para entender el conflicto con la aseguradora
1) Rechazo vs. oferta baja: son problemas distintos
- Rechazo: la aseguradora dice “no cubre” o “no pagamos”.
- Oferta baja: reconoce cobertura, pero valúa daño por debajo de lo razonable.
En ambos casos, la estrategia cambia: a veces es discusión de cobertura; otras veces es discusión técnica de valuación.
2) La póliza manda (pero hay que leerla “como abogado”)
No alcanza con “tengo todo riesgo” o “tengo terceros completo”. Importa:
- riesgos cubiertos y exclusiones,
- denuncias y plazos,
- obligaciones del asegurado,
- franquicias,
- forma de valuación,
- documentación requerida.
La aseguradora suele basarse en cláusulas y en supuestos incumplimientos formales.
3) La prueba ordenada es el centro del reclamo
Fotos, presupuestos, informes, denuncia, testigos, videos, peritajes, constancias médicas: todo suma si está ordenado y fechado.
Motivos frecuentes de rechazo u oferta baja (para entender “por qué pasó”)
Rechazos típicos
- supuesta exclusión de cobertura (por ejemplo, circunstancias del hecho),
- denuncia incompleta o tardía,
- falta de documentación,
- divergencias en el relato,
- presunta culpa grave o incumplimiento de obligaciones (según póliza).
Ofertas bajas típicas
- presupuestos desactualizados o insuficientes,
- valuación de repuestos/mano de obra “a la baja”,
- depreciaciones discutibles,
- interpretación restrictiva de daños,
- falta de prueba técnica del alcance real.
Errores comunes que te perjudican (y pasan todo el tiempo)
- Aceptar una oferta “para cerrar” sin entender si implica renuncia.
- Hablar solo por teléfono: después no queda constancia.
- No pedir por escrito el motivo del rechazo o el cálculo de la oferta.
- No documentar correctamente daños (fotos, presupuestos comparables, informes).
- Dejar pasar tiempo y perder fuerza probatoria o plazos.
- Modificar/reparar el bien sin resguardar evidencia suficiente.
Herramientas para comprender cómo encarar el reclamo (sin recetas mágicas)
1) Reconstruir el caso con criterio
- Qué pasó, cuándo, dónde, cómo.
- Qué se denunció y qué documentación se presentó.
- Qué contestó la aseguradora y con qué fundamento.
2) Pedir fundamento y cálculo por escrito
En la práctica, es clave contar con:
- rechazo motivado (por qué dicen que no cubre), o
- detalle de valuación (cómo llegaron a ese número).
Sin eso, discutís “en el aire”.
3) Fortalecer prueba técnica
Según el caso, puede ser clave:
- presupuestos comparables y actualizados,
- fotos con detalle,
- informes de taller,
- peritaje,
- constancias médicas,
- testigos o video.
4) Encauzar un reclamo formal bien armado
Muchas veces, un reclamo bien estructurado (con prueba + fundamentos) cambia el escenario. No porque sea “magia”, sino porque obliga a la aseguradora a responder con base, y mejora tu posición negociadora.
Checklist: qué reunir antes de la reunión
- Póliza y condiciones particulares (si las tenés).
- Denuncia del siniestro y número de siniestro.
- Respuestas de la aseguradora (emails, cartas, WhatsApp).
- Fotos y videos del hecho y de los daños.
- Presupuestos de reparación (idealmente más de uno si aplica).
- Informe de taller o técnico (si existe).
- Denuncia policial (si la hubo) y datos de terceros/testigos.
- Si hay lesiones: constancias médicas y estudios.
¿Cuándo conviene consultar a un abogado?
Conviene consultar si:
- te rechazaron el siniestro,
- te ofrecieron una suma que no cubre el daño real,
- te piden documentación confusa o cambian requisitos,
- hay lesiones o daños relevantes,
- querés reclamar con estrategia y constancias formales.
Una consulta profesional permite ordenar el caso, revisar póliza y prueba, y encarar un reclamo formal con foco en maximizar tus posibilidades, sin prometer resultados.
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