FIDEICOMISO: Fiduciario y desarrollador — qué revisar para no quedar atrapado

FIDEICOMISO: Fiduciario y desarrollador — qué revisar para no quedar atrapado

En un fideicomiso inmobiliario “en pozo”, la mayoría de los compradores se concentra en el precio, el render y la ubicación. Pero el verdadero “núcleo duro” de seguridad está en otra parte: quién es el fiduciario, quién es el desarrollador, qué rol cumple cada uno y qué controles existen.

Dicho simple: si el proyecto se complica, tu margen de maniobra depende de si la estructura está bien armada o si quedaste “atado” a decisiones unilaterales del desarrollador, sin transparencia y sin salida razonable.

Esta guía te muestra qué revisar en ambos actores para detectar riesgos antes de firmar.


Lo esencial en 60 segundos

  • El fiduciario debería administrar el fideicomiso según el contrato; el desarrollador ejecuta el proyecto.
  • Si el fiduciario es “decorativo” y el desarrollador controla todo sin rendición, el riesgo sube.
  • La clave es chequear: responsabilidades, transparencia, manejo de fondos, certificación de obra y reglas de salida.
  • No alcanza con “nombres conocidos”: hay que revisar papeles y contrato.

1) Fiduciario vs. desarrollador: qué hace cada uno (y por qué importa)

Fiduciario

Es quien, por contrato, debe:

  • administrar el patrimonio del fideicomiso,
  • ejecutar lo pactado,
  • y actuar dentro de las reglas de control y rendición previstas.

Desarrollador (y/o constructor)

Es quien:

  • diseña, comercializa, construye y coordina la obra,
  • contrata proveedores,
  • y define la ejecución técnica.

Riesgo típico: que el fiduciario quede “sin funciones reales” y el desarrollador opere sin control, como si el fideicomiso fuera una formalidad.


2) Lo que tenés que pedir del fiduciario (checklist)

A) Identificación completa y facultades

  • razón social / CUIT / domicilio real,
  • autoridades vigentes,
  • poderes y facultades para firmar.

B) Responsabilidades concretas en el contrato

Revisá si el fiduciario:

  • rinde cuentas,
  • controla fondos,
  • certifica pagos,
  • puede exigir documentación al desarrollador,
  • y tiene herramientas frente a incumplimientos.

Alerta: fiduciario que “solo firma”, sin obligaciones reales.

C) Transparencia mínima

Preguntá (y que quede documentado):

  • ¿hay reportes periódicos de avance y gastos?
  • ¿hay rendición de cuentas?
  • ¿cómo se aprueban gastos relevantes?

3) Lo que tenés que pedir del desarrollador (checklist)

A) Antecedentes verificables (no marketing)

  • obras previas terminadas (dirección, fotos, registros),
  • estructura operativa real,
  • proveedores/constructora identificables.

Alerta: solo redes sociales, sin obras comprobables.

B) Capacidad real de ejecución

  • quién construye (constructora real),
  • cronograma por hitos,
  • memoria descriptiva,
  • metodología de certificación de avance.

C) Responsabilidades por demoras y cambios

Revisá qué dice el contrato sobre:

  • plazos,
  • reprogramaciones,
  • cambios de proyecto,
  • ajustes y “aportes extraordinarios”.

Alerta: desarrollador puede cambiar reglas sin control ni aprobación.


4) La pregunta más importante: ¿quién maneja la plata y con qué controles?

Pedí claridad sobre:

  • a qué cuenta se depositan los aportes y a nombre de quién,
  • quién autoriza pagos,
  • si hay doble firma o mecanismo de control,
  • si existen límites para gastos extraordinarios,
  • cómo se certifica avance antes de pagar.

Alerta fuerte: pagos a cuentas personales o sin trazabilidad.


5) “Gobierno” del fideicomiso: cómo se toman decisiones críticas

Un fideicomiso confiable suele prever mecanismos para:

  • aprobar cambios de presupuesto,
  • cambiar constructora,
  • modificar cronogramas,
  • definir aportes extraordinarios,
  • y autorizar decisiones relevantes.

Chequeá si:

  • hay comité / mayorías / asambleas,
  • hay acceso a información,
  • y hay reglas para evitar decisiones unilaterales.

Alerta: contrato que concentra poder sin rendición ni controles.


6) Reglas de salida: lo que define si quedás atrapado

Antes de entrar, revisá si existe salida real:

Cesión de derechos

  • ¿está permitida?
  • ¿tiene costos razonables?
  • ¿depende de “autorización” discrecional del desarrollador?

Rescisión

  • ¿cuándo se puede rescindir?
  • ¿cuánto se pierde?
  • ¿cómo se liquida?
  • ¿hay plazos de devolución?

Alerta: salida tan cara o discrecional que en la práctica es imposible.


7) Señales clásicas de “estructura trampa”

  • fiduciario sin funciones reales (“firma y nada más”),
  • desarrollador que decide todo y no rinde cuentas,
  • costos abiertos y ajustes confusos,
  • ausencia de cronograma/hitos verificables,
  • cláusulas asimétricas: te sancionan a vos, pero no al desarrollador,
  • restricciones para ceder o salir.

Una sola señal no define todo, pero varias juntas justifican frenar y auditar.


8) Checklist express (10 minutos antes de reservar)

  • ¿Me muestran dominio del terreno?
  • ¿Quién es el fiduciario y qué hace exactamente?
  • ¿Dónde van los aportes y quién controla pagos?
  • ¿Hay cronograma por hitos y memoria descriptiva?
  • ¿Ajustes con índice claro + ejemplo?
  • ¿Puedo salir por cesión/rescisión con reglas razonables?

Si hay evasivas, no es el momento de firmar: es el momento de consultar.


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Si estás por invertir en pozo, en CPS Abogados analizamos la estructura del fideicomiso con enfoque práctico: fiduciario vs desarrollador, manejo de fondos, transparencia, cronograma, ajustes, y reglas de salida. La idea es que no quedes atrapado en un contrato que solo protege al proyecto y no al inversor.

Escribinos por WhatsApp y agendamos una reunión (presencial en Zona Norte o virtual).