DIVORCIO: Convenio regulador ¿qué es y qué debe incluir sí o sí? (para evitar problemas después)
Muchas personas creen que el divorcio termina cuando “sale la sentencia”. En la práctica, lo que define si el divorcio será ordenado o un conflicto interminable es el convenio regulador (o la propuesta reguladora): el documento donde se establece cómo van a quedar organizados los hijos, la vivienda, los gastos y los bienes.
Un convenio bien armado evita discusiones futuras. Uno incompleto o “copiado y pegado” suele ser la receta perfecta para peleas, incumplimientos y nuevas presentaciones judiciales.
Esta guía te explica qué es, para qué sirve y qué debe incluir sí o sí, sin prometer resultados: cada familia necesita un convenio a medida.
Lo esencial en 60 segundos
- El convenio regulador es el acuerdo que ordena las consecuencias del divorcio.
- No se trata de “llenar un formulario”: define reglas concretas sobre hijos, vivienda, gastos y bienes.
- Lo más importante es que sea claro, ejecutable y realista.
- Si no hay acuerdo total, igualmente se puede presentar una propuesta, pero conviene hacerlo con estrategia.
1) ¿Qué es el convenio regulador?
Es un documento donde las partes fijan (de común acuerdo) cómo se organizarán, a partir del divorcio, cuestiones como:
- cuidado personal de los hijos,
- régimen de comunicación,
- alimentos,
- uso de la vivienda,
- organización de gastos,
- y pautas patrimoniales (bienes/deudas).
Su función es evitar que, terminado el matrimonio, empiece “otra guerra” por cada detalle.
2) Qué debe incluir sí o sí (núcleo mínimo)
A) Si hay hijos: parentalidad y rutina (lo que más conflicto genera)
- Cuidado personal
- cómo se organiza el día a día (residencia principal, distribución de tiempos, etc.).
- Régimen de comunicación
- días y horarios,
- fines de semana,
- feriados,
- vacaciones,
- cumpleaños y fechas especiales,
- lugar de entrega y retiro.
- Alimentos
- monto o forma de cálculo,
- actualización (si se pacta),
- qué cubre (escuela, obra social, actividades),
- modalidad de pago y fecha.
- Gastos extraordinarios
- tratamientos médicos, ortodoncia, viajes escolares, etc.
- cómo se aprueban y cómo se pagan.
Tip práctico: si el convenio es “vago” (“se arreglarán de común acuerdo”), suele fallar. Lo mejor es dejar reglas operativas.
B) Vivienda: quién vive, por cuánto tiempo y quién paga
Acá se generan conflictos enormes si no se define:
- quién queda usando la vivienda (si corresponde),
- por cuánto tiempo,
- qué pasa con la entrega de llaves,
- y quién paga:
- expensas,
- impuestos,
- servicios,
- mantenimiento.
Regla de oro: uso sin reglas = conflicto asegurado.
C) Bienes y deudas: dejar al menos el mapa (aunque no se liquide todo ya)
No siempre se liquida todo en el convenio, pero sí conviene definir:
- listado de bienes gananciales y propios (al menos preliminar),
- administración mientras tanto (quién cobra, quién paga),
- prohibición de disponer sin consentimiento (si aplica),
- deudas: cuáles son y cómo se afrontan.
Si hay empresa/negocio, es clave encuadrarlo porque suele ser el “agujero negro” de los divorcios.
3) Cláusulas que suelen salvarte de problemas (y casi nadie pone)
- Comunicación formal: canal para avisos (WhatsApp/mail) y plazo.
- Cambios de horarios: con cuánto tiempo se avisa y cómo se reprograma.
- Mudanza con hijos: pauta de aviso y coordinación.
- Obra social y autorizaciones médicas: quién gestiona y cómo.
- Prohibición de hablar mal del otro progenitor delante de los hijos (sí, ayuda).
- Mecanismo de resolución de desacuerdos: antes de judicializar, intento de acuerdo/mediación.
4) Errores comunes que hacen que el convenio “no sirva”
- No poner días/horarios concretos (todo queda discutible).
- No definir gastos extraordinarios (después nadie paga).
- No aclarar quién paga expensas/impuestos de la vivienda.
- “Repartir” bienes con frases genéricas sin posibilidad real de ejecución.
- Firmar por apuro sin revisar impacto a mediano plazo.
5) ¿Qué pasa si no hay acuerdo para firmar un convenio?
Se puede avanzar igual presentando una propuesta, pero:
- el conflicto se traslada a discusión judicial,
- y suele volverse más largo y costoso.
Por eso, cuando hay posibilidad, conviene negociar un convenio serio y equilibrado. No “perfecto”, sino viable.
Checklist para la reunión (para armar un convenio sólido)
- Datos de hijos (edad, colegio, rutinas, actividades).
- Días y horarios reales de cada progenitor (trabajo/logística).
- Presupuesto mensual aproximado de gastos de hijos.
- Situación de vivienda (propia, alquilada, quién vive).
- Bienes: inmuebles, autos, cuentas, empresa.
- Deudas: préstamos, tarjetas, expensas, impuestos.
- Objetivo: acuerdo total, acuerdo parcial, o propuesta.
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