DIVORCIO: ¿Cómo se reparte una casa comprada durante el matrimonio? (casos típicos)

DIVORCIO: ¿Cómo se reparte una casa comprada durante el matrimonio? (casos típicos)

Cuando hay un inmueble adquirido durante el matrimonio, aparece la pregunta inevitable: “¿Cómo se reparte la casa?”. Y ahí suele haber dos confusiones que generan conflictos:

  1. Titularidad vs. ganancialidad: que esté a nombre de uno no significa automáticamente que sea “solo de uno”.
  2. Reparto vs. uso: una cosa es quién vive hoy en la casa y otra cosa es cómo se divide patrimonialmente.

En la práctica, una casa comprada durante el matrimonio suele considerarse bien ganancial y, como regla general, su valor se reparte entre ambos. Pero “repartir” no siempre es “mitad y mitad en especie”: muchas veces se resuelve por venta, adjudicación a uno con compensación al otro, o acuerdos mixtos, según hijos, deudas y capacidad económica.

Esta guía te muestra escenarios típicos para entender opciones y evitar errores, sin prometer resultados: cada caso exige revisar escritura, fechas, aportes y situación familiar.


Lo esencial en 60 segundos

  • Una casa comprada durante el matrimonio suele ser ganancial, y en términos generales se reparte entre ambos.
  • El reparto puede ser: venta, adjudicación a uno con compensación, o condominio por un tiempo (con reglas).
  • Si hay hijos, puede discutirse el uso temporario (atribución de vivienda) aunque la división patrimonial se resuelva después.
  • Deudas (hipoteca), expensas e impuestos cambian la cuenta: hay que ordenarlo por escrito.

1) Paso 1: confirmar si realmente es ganancial

En general se analiza:

  • fecha de adquisición (durante el matrimonio),
  • y origen del dinero (ingresos/ahorros del período matrimonial).

Documentos clave:

  • escritura o boleto con fechas,
  • comprobantes de pagos,
  • crédito hipotecario si existió.

Aun si está a nombre de uno, si se adquirió durante el matrimonio, suele encuadrarse como ganancial según el caso.


2) Paso 2: definir el “camino de salida” (cómo se materializa el reparto)

Aunque el valor sea “de ambos”, hay distintas formas de resolverlo.

Caso típico A: Se vende y se reparte el producido

Es la salida más directa cuando:

  • ninguno puede comprarle la parte al otro,
  • hay necesidad de liquidez,
  • o el conflicto hace inviable convivir con condominio.

Puntos a acordar sí o sí:

  • precio y tasación,
  • gastos de venta,
  • quién ocupa hasta la entrega,
  • quién paga expensas/impuestos/honorarios,
  • y cómo se reparte el dinero.

Caso típico B: Se adjudica a uno y el otro cobra una compensación (“me quedo con la casa y te pago tu parte”)

Es común cuando:

  • uno quiere quedarse (por hijos, trabajo, arraigo),
  • o uno tiene capacidad de pago/financiación.

Claves para que funcione:

  • valuación realista (tasación),
  • forma de pago (contado/cuotas),
  • garantías si hay pago en cuotas,
  • definición de gastos y plazos de entrega.

Caso típico C: Quedan en condominio por un tiempo (salida diferida)

A veces, por hijos o por falta de opciones, se acuerda un período en el que:

  • uno ocupa,
  • y la venta/adjudicación se hace más adelante.

Riesgo si se hace mal: queda “eterno” y explota.
Por eso se pacta con:

  • plazo concreto,
  • reglas de gastos,
  • y mecanismo de salida (venta automática, tasación y opción de compra, etc.).

3) Casos típicos que cambian el análisis (y generan peleas)

1) Hay hipoteca o crédito

La pregunta no es solo “quién se queda”, sino:

  • quién paga el crédito,
  • si se compensa al que paga,
  • y cómo se documenta para que no haya reclamos después.

2) Uno pagó la mayor parte del anticipo

Muy común: “yo puse el anticipo”.
Se analiza con documentación: origen de fondos, fechas, transferencias. Puede impactar en compensaciones o ajustes según el caso.

3) La casa fue ampliada o refaccionada durante el matrimonio

Mejoras grandes (obra, ampliación) cambian el valor y pueden generar reclamos por aportes.

4) Hay hijos y uno queda viviendo

Acá suele aparecer la atribución de uso (quién vive por un tiempo), pero eso no “regala” la propiedad: se regula el uso y se ordena la salida patrimonial.

5) Uno se fue y el otro ocupó años

Si uno ocupa en forma exclusiva, pueden discutirse:

  • gastos,
  • compensaciones,
  • e incluso reclamos por uso según cómo se haya dado la situación.

4) Documentación que conviene tener antes de negociar

  • Escritura / boleto y fecha de compra.
  • Informe de dominio (situación registral).
  • Deudas: expensas, impuestos, hipoteca, servicios.
  • Comprobantes de pagos relevantes (anticipo, cuotas).
  • Si hay refacciones: presupuestos, facturas, transferencias.
  • Si hay hijos: rutina y centro de vida (por el uso de la vivienda).

5) Errores comunes que te salen carísimo

  1. Acordar “mitad y mitad” sin tasación y sin contemplar deudas.
  2. Dejar el condominio sin plazo ni salida.
  3. No documentar quién paga hipoteca/expensas.
  4. Firmar convenios vagos (“después vemos”) sin mecanismo.
  5. Vender apurado sin firmas y sin estructura → operación caída.

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